"Los nombres coreanos se pueden escribir en chino, aunque no se suele hacer"

 

 

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The Host

Título coreano:, Goemul (literalmente: “Monstruo”)
Año: 2006
Género: Fantástico / Terror / Acción / Drama / Sátira
Temas: Relaciones familiares / Poder del Estado
Dirección: Bong Joon-ho
Guión: Bong Joon-ho, Ha Jun-won, Baek Cheol-hyun
Reparto: Song Kang-ho, Byeon Hie-bong, Bae Du-na, Park Hae-il, Ko Ah-sung
Presupuesto
: 11 millones de dólares
Espectadores: 13 millones en Corea

- Estrenada en cines de España en el año 2007 con el título The Host

- Editada en DVD en España por Manga Films con el título “The Host”

 

Dos científicos vierten, negligentemente, un producto químico en el río Han de Seúl. Unos años después, un monstruo mutante saldrá del río para aterrorizar a los habitantes de la ciudad. Entre sus primeras víctimas hay una chica a quien se lleva a su guarida con la intención de devorarla más tarde. La familia de la chica (padre, tíos y abuelo) iniciará una búsqueda desesperada, durante la cual tendrán que hacer frente a los ataques del monstruo, pero también al secretismo y las malas artes de su propio gobierno y del ejército.

El primer ataque del goemul, una escena antológica. La familia, casi al completo, en una de las escenas más divertidas del film.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com)

The Host es una película de grandes cifras. Su publicidad, con razón, las pregona insistentemente. Pero éstas, bien miradas, se revelan relativas. En Corea, el verano pasado, se convirtió en la cinta más taquillera de la historia (y no hablo sólo del cine coreano), con sus trece millones de entradas vendidas (¡una cuarta parte de la población del país!). Gracias a eso y a sus características (enseguida las veremos), ha obtenido también la mayor distribución internacional de la que nunca haya disfrutado una producción coreana. Pero, a pesar de todo, sus números en el extranjero han quedado muy por debajo de las expectativas generadas, y su paso por países como Japón, Gran Bretaña o Francia se ha considerado ya un fracaso. Este contradictorio grado de recepción es sintomático, y conviene detenerse en él.

A favor de su éxito global, The Host tendría su pertenencia a uno de los géneros más populares del cine mundial, el de la acción (o ésta es la idea que a uno le queda después de ver los anuncios de la televisión). Eso, unido en una esforzada campaña publicitaria, le garantiza atraer a un buen número de curiosos. También podemos dar por segura la asistencia de muchos de los aficionados al cine fantástico y/o asiático que se multiplican en nuestra casa (aunque éstos, a pesar de ser muchos siguen siendo pocos, hablando en términos relativos). En contra de su repercusión mundial, sin embargo, parece tener factores más poderosos. Centrémonos en el caso español para caminar más sobre seguro. El año pasado en España el film asiático más visto fue Agua (Water, dir. Deepa Mehta, 2005), que atrajo en poco a más de doscientos mil espectadores. En un mercado cinematográfico colonizado por Hollywood y alérgico a las versiones originales, ser un film indio, chino o coreano es un handicap. Pero más allá de este prejuicio que –se podría arguir– es hasta cierto punto compensable con una buena promoción, The Host tiene otro factor en contra, que es la barrera cultural, porque –y eso no lo dice su publicidad– este film de Bong Joon-ho tiene una personalidad profundamente coreana. Lo certifica en primer lugar su tono. El tipo de humor y la ecléctica mezcla de géneros que recorren la película de punta a punta, están muy alejados de los cánones del cine más comercial de Occidente, y pueden resultar desconcertantes y difíciles de digerir para muchos espectadores desprevenidos (1). No sólo eso, además el argumento está constantemente salpicado de referencias al pasado y el presente de la política coreana (la molesta presencia, todavía hoy, de tropas norteamericanas en la península; la vinculación de alguno de los personajes –como Nam-il, el hermano del protagonista– con las revueltas de estudiantes de los años 80), sobre las cuales pivota parte del sentido de la historia.

Éstas y otras cuestiones son importantes para entender The Host, pero no es necesario conocerlas para darse cuenta de su importancia. Una importancia fundamentada en las constataciones que la película permite hacer:

  1. La vitalidad del cine coreano. Aunque parezca mentira, a pocos años del estallido oficial de la cinematografía coreana, ya se está hablando de su declive. Las razones esgrimidas en algunos foros, con evidente precipitación, son el estancamiento de sus propuestas (sobre todo a nivel temático: comedias y melodramas) y la ausencia de títulos importantes en los últimos años. Eso le imposibilitaría competir a nivel internacional y así mantener su crecimiento. Pues bien, es cierto que los resultados fuera de Corea en esta ocasión no han acompañado, pero The Host prueba que la industria del cine coreana todavía tiene la capacidad de crear blockbusters de éxito, potencialmente exportables y, lo más importante, que lo hace apostando por el riesgo y la originalidad.
  2. Es posible competir con Hollywood. A un nivel más general, The Host muestra que con mucho menos dinero del que se gasta Hollywood se pueden crear productos de un nivel similar. Los costes de los filmes americanos están inflados, y la prueba es que con sólo 11 millones de dólares los coreanos han hecho una monster-movie impecable a nivel técnico y de efectos especiales (excepto por un par de imágenes del monstruo al final).
  3. La insobornable personalidad artística de Bong Joon-ho. Más de uno debió asustarse al ver que el nuevo proyecto del director de las excelentes Barking Dogs Never Bite (2000) y Memories of Murder (2003), era una superproducción sobre un monstruo mutante que atemoriza la ciudad de Seúl. Pero finalmente el peso del proyecto no ha aplastado la creatividad de Bong, que ha sido capaz de triunfar en todos los frentes. En primer lugar, ha creado un film de terror ejemplar, en que las apariciones del goemul están bien dosificadas y son tremendamente efectivas (es decir, que provocan verdadero espanto). Además, Bong ha sabido llevar el film a su terreno, y como ya hizo en Memories... aprovecha para introducir en el género otros temas de índole social (en este caso, la lucha desesperada de una familia –disfuncional– para mantenerse unida, bajo la amenaza no sólo de un monstruo subterráneo, sino también, y sobre todo, de un aparato estatal que minimiza a los individuos).

Aprovecho las últimas líneas para expresar mi entusiasmo por esta obra original y esquizofrénica (pero perfectamente coherente, valga la contradicción). Hoy en día, pocas películas destinadas a la popularidad pueden presumir de enriquecerse a cada visionado. The Host lo hace. Palabra.

Comentario colgado el 07/03/2007

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(1) El crítico José Enrique Monterde, en un comentario de Memories of Murder (Dirigido por nº 334, mayo 2004, p. 11), admitía no ser capaz de dilucidar si el "particular sentido del humor" de las películas de Bong se tenía que definir como negro, coreano o surreal. (Remarco el segundo adjetivo, ya que indica la barrera cultural a que me he referido)

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.