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Tazza. The High Rollers
(aka The War of Flower)

Título coreano:, Tajja (literalmente, en argot: “Timadores del juego”)
Año: 2006
Género: Thriller / Drama / Comedia
Temas: Venganza / Juego / Engaño / Mundo criminal
Dirección: Choi Dong-hun
Guión: Choi Dong-hun (basado en el cómic de Ha Yeong-min)
Reparto: Cho Seung-woo, Baek Yun-shik, Kim Hye-su, Yu Hae-jin
Presupuesto
: 5,5 millones de dólares
Espectadores: 6,8 millones en Corea

 

El joven y tímido Goni (nombre que quiere decir "cisne" en coreano vernáculo) pierde todo el dinero de su prima en una partida de hwatu (un tradicional juego de cartas). Con la intención de recuperarlos, se introduce en el mundo del juego y de los bajos fondo hasta que se acaba convirtiendo en un jugador profesional con pocos escrúpulos, bajo las enseñanzas del ‘gran' Pyung. Los peligros del juego harán que se decida a dejarlo y a iniciar una vida tranquila, pero ya no le será posible, sobre todo después de haber conocido a Madame Jeong, que lo manipulará hasta convencerlo de que le ayude a llevar a cabo una jugosa estafa.

A pesar de los riesgos de su estilo de vida, los protagonistas no dejan de verlo como un juego. Una partida de altos vuelos.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com)

Segundo trabajo de Choi Dong-hun, Tazza. The High Rollers confirma el estilo y el talento de este joven director. Se trata de una película que de entrada parece familiar, no sólo por sus similitudes con The Big Swindle (2004) –la exitosa opera prima de Choi –, sino también porque, como aquélla, tiene por referente un cierto cine noir americano de de los 60 y 70. Así lo revelan la música (de tonos jazzísticos), la realización (los zooms, la (multi)partición de la pantalla –que puso de moda Richard Fleischer en The Boston Strangler (1968)–), y un aire retro en parte del vestuario y algunos ambientes, a pesar de situar la narración en la contemporaneidad. Estamos hablando de películas con drama, humor y acción, realización ágil y tramas enrevesadas. Y si bien el reparto de Tazza no iguala en glamour al de, ponemos por caso, Ocean's Eleven (el original o su remake), sobre todo para un espectador occidental, se apreciará la presencia de la elegante figura de Kim Hye-su –sin duda, uno de los motivos por los cuales la cinta vendió más de seis millones de entradas en Corea, situándose como la segunda más vista del año. En definitiva, se trata de un film que ofrece buenas dosis de entretenimiento y diversión.

A pesar de eso, Tazza no es una película tan juguetona como, pongamos por caso, lo es la misma The Big Swindle, va más allá de sus referentes y no se conforma con ser un ejercicio de cinefilia. No se apoya tanto en la intriga de una trama compleja. La narración, que hace uso de saltos temporales adelante y hacia atrás, funciona como un reloj de precisión, pero las mentiras y las estafas perpetradas por los protagonistas (verdadero leit-motiv argumental) nos son reveladas desde desde el principio, centrando el interés, entonces, en las reacciones de unos y otros ante el engaño. Choi tampoco desvía la atención –como han hecho otros directores en filmes sobre juegos de todo tipo– hacia el funcionamiento del hwatu (1). Puede ser que, al tratarse de un juego muy conocido a Corea, no lo haya considerado necesario; o que, teniendo en cuenta la complejidad de sus reglas, le haya parecido poco adecuado. Una tercera opción, por la que me decanto, es que haya querido huir de un estereotipo que no hace sino sostener un interés artificial, al desviarse del núcleo temático: los personajes. A pesar de su armazón de entretenimiento de lujo, en el interior Tazza consigue ser un retrato de individuos cínicos y amorales, pero también ingeniosos y supervivientes, en la línea de aquello perfilado por Choi en su anterior obra, ahora aumentado y mejorado al incorporar en el discurso la parte oscura y cruda de sus vidas.

La lástima es que, a mi parecer, algunos de los intérpretes no aporten a sus caracterizaciones la profundidad o la imagen deseables. Hablo de Cho Seung-woo y Baek Yun-shik (ya que Kim Hye-su está espléndida); el primero, a pesar de estar correcto, no llega al nivel que exige un personaje tan rico como el de Goni, mientras que Baek –a quien, lo tengo que decir, muchos han elogiado por su interpretación–, se ve un poco forzado como el viejo tiburón Pyung (2). Ambos pecan también de incorporar demasiados elementos cómicos a su actuación, que hacen perder credibilidad a los personajes; pero a eso ya estamos habituados en el cine comercial coreano de los últimos años. Son estas concesiones las que le escamotean al film la condición de gran obra que está claro que perseguía, y que a buen seguro Choi Dong-hun volverá a buscar en su próximo proyecto. De momento, su evolución es buena.

LINKS DE INTERÉS:
- El juego del hwatu (inglés)

 

 

Comentario colgado el 25/09/2007

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(1) Hwatu es en realidad el nombre de una baraja de cartas, identificable por su decoración floral (de aquí el nombre, 'cartas de flores'). Su orígen es japonés, y se pueden jugar diversos juegos, el más popular de los cuales en Corea es el ' Go Stop ' –modalidad que vemos en el film– que se inspira en los juegos de cartas occidentales, especialmente el póquer. Para más información, ver el link al final del comentario.

(2) Puede ser cosa del maquillaje, porque en The Big Swindle –un film, por cierto, que también renqueaba un poco a causa del maquillaje de uno de los actores–, estaba mucho más natural en un rol similar.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.