Un cantante ambulante de pansori (You-bong) pone a su cargo un niño y una niña huérfanos, Dong-ho y Song-hwa, a quienes trata de educar en su arte. La vida de los tres no es fácil. Nos encontramos en los años cincuenta, momento en que Corea se moderniza a marchas forzadas bajo la influencia de Occidente. Las artes tradicionales del país sufren el desinterés de las nuevas generaciones, y los que hacen de éstas un modo de vida tienen que vivir casi de la caridad. Durante años You-bong y sus hijos vivirán de esta manera, hasta que Dong-ho, harto de la situación y de la actitud déspota de su padrastro, decide marcharse. Años más tarde intentará reencontrar a su hermana, en un periplo que lo llevará a reconstruir la trágica existencia que llevaron ella y el padre.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
En el año 1993 el cine coreano vivió una situación paradójica. Por una parte, cayó hasta el nivel más bajo de aceptación popular registrado desde que mediados los años cincuenta su producción se normalizó. Por otra, vio el estreno de una película que sería la más exitosa de su historia hasta el momento, y que convertiría a su director en el más carismático y respetado del panorama nacional, todo un símbolo. La película era Sopyonje y el director Im Kwon-taek. En un momento de grandes cambios sociales en el país, se dijo que la visión nostálgica que el film proyecta sobre la cultura tradicional coreana (en especial el pansori, un tipo de canción), había tocado la fibra sensible de los espectadores. Hoy en día, todavía es recordado con estima por eso mismo, aunque sin parecida devoción, seguramente porque los nuevos públicos ya no reaccionan igual ante este tipo de propuestas (la reciente Beyond the Years (2007), un intento por parte del mismo Im Kwon-taek de recuperar el espíritu de Sopyonje, no recibió el favor del público). En este sentido, la obra es víctima de la paradoja que he mencionado hace un momento. Los inicios de la década de los noventa son el momento de arranque del 'nuevo cine coreano', pero Sopyonje tendrá poco o nada que ver con éste, y acabará siendo una simple rara avis, en lugar de la película influyente que merecía ser.
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Pero intentar explicar la importancia y la huella de Sopyonje serían una tarea excesiva para este breve comentario, así que me centraré en mencionar las particularidades estilísticas del film. Podemos ver cómo el veterano Im, al contrario de lo que haría buena parte del cine popular posterior, utiliza la tradición de una forma reverente, abordándola con una mirada calmosa y llena de sentido. El título hace referencia a un estilo de pansori practicado en la zona oeste de Corea, un estilo lacónico que, en palabras de You-bong, sólo se puede perfeccionar después de haber sufrido y superado la pena. En torno a esta idea se quiere construir una triste metáfora sobre el espíritu de la nación (eje central de la obra madura de Im) y su pérdida en las últimas décadas. La elección estética para tal propósito es la creación de unas imágenes al mismo tiempo preciosas y sobrecogedoras, imbuidas de un lirismo que en algún momento contrasta con cierta precipitación narrativa, la única pega que se le puede poner a la película (muestra del oficio de su director, forjado en mil batallas de cine de serie B, y del cual nunca consigue librarse del todo).
Años más tarde, como he mencionado, Im Kwon-taek realizará Beyond the Years, en la que explica la historia de Dong-ho después de abandonar a su familia. Pero es mejor no ver las dos películas como un díptico. De entrada porque su estilo es muy diferente: a pesar de los intentos en sentido contrario (hace ya tiempo que Im no demuestra la misma sensibilidad) la narrativa es bastante más prosaica. Pero sobre todo porque Sopyonje es una obra de arte que no necesita aditivos. Para algunos se trata de la mejor película coreana de todos los tiempos. Yo, personalmente, no soy muy partidario de clasificaciones tajantes, de manera que tan sólo diré que se trata de un film espléndido, único e irrepetible.
Comentario colgado el 16/03/2008