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Cine Coreano en Sitges 2007 (por Jordi Codó)

Ryoo Seung-wan Park Chan-wook
(Imágenes extraídas de www.cinemasitges.com)

Sitges acostumbra a ser un certamen de desmesura controlada; el paraíso del aficionado, pero la pesadilla del cronista, que se ve incapaz de cubrirlo todo. Afortunadamente, en Cinema Kim nos interesa un aspecto muy concreto del festival, en el qual podemos extendernos y profundizar.

En la edición de 2006 del Festival de Sitges sólo se pudieron contar dos títulos coreanos, hecho un tanto sorprendente teniendo en cuenta, por una parte, la atención dispensada por los programadores al cine asiático, y por otra, el actual momento de gracia por el que atraviesa la industria del cine en Corea del Sur. Sitges '07, sin embargo, coincidiendo con la primera vez que Cinema Kim asiste, ha enmendado aquel olvido, ofreciendo hasta siete películas coreanas más un documental, de producción francesa, dedicado a esta cinematografía. La selección de filmes, claro está, se ha hecho siguiendo los criterios temáticos del festival, de manera que encontramos cine fantástico, de terror, thrillers y productos de animación. Una abanico bastante variado, que sin llegar a dar una idea de todo aquello que puede ofrecer el cine coreano, sí que es una buena muestra de lo que es capaz de hacer.

Las cintas que se pudieron ver fueron:

- I'M A CYBORG, BUT THAT'S OK (2006) de Park Chan Wook (Sección: Oficial Fantàstic)

- THE CITY OF VIOLENCE (2006) de Ryoo Seung-wan (Oficial Premiere)

- BLACK HOUSE (2007) de Shin Terra (Orient Express)

- THE RESTLESS (2006) de Cho Dong-oh (Orient Express)

- TAZZA: THE HIGH ROLLERS (2006) de Choi Dong-hoon (Orient Express)

- AACHI & SSIPAK (2006) de Jo Bum-jin (Anima't)

- YOBI, THE FIVE-TAILED FOX (2007) de Lee Sung-kang (Anima't)

además de

- LES ENRAGÉS DU CINÉMA CORÉEN (2007) de Yves Montmayeur

Lo más destacable de todo este desembarque coreano quizás sean los dos galardones obtenidos, uno por parte de I'm a Cyborg, But That's Ok, que se llevó el premio al mejor guión de la sección Oficial Fantàstic; y el otro para Aachi and Ssipak, considerado el mejor film de animación. En el otro extremo, con respecto a la recepción, encontramos Black House, de la cual algunos comentaristas afirmaban que era de la peor película del festival. Tampoco gustó demasiado The Restless ; mientras que Tazza, The City of Violence y Yobi fueron bastante bien valoradas.

Por cierto que I'm a Cyborg... y The City of Violence contaron con la presencia de sus directores Park Chan-wook y Ryoo Seung-wan, que además de presentar sus respectivas obras, participaron en un coloquio organizado después de la proyección del mencionado documental Les enragés du cinéma coréen, del cual eran en parte protagonistas, al lado de otros jóvenes directores surcoreanos. También estaban presentes Yves Montmayeur, director del film, y los críticos españoles Roberto Cueto y Juan Zapater, aunque las preguntas del público fueron sólo dirigidas a Park y Ryoo. Desgraciadamente el tiempo era escaso (más teniendo en cuenta que se tenía que traducir cada pregunta y cada respuesta), y sólo se llegaron a formular cuatro o cinco cuestiones. Park se mostró bastante locuaz, mientras que Ryoo se decantó por una actitud entre sarcástica y divertida, evitando entrar a fondo en las preguntas la mayoría de las veces. Quizás lo más interesante –por ser poco habitual– fue la mención a Kim Ki-yong hecha por el director de OldBoy, que lo reconoció como su referencia principal dentro del cine coreano clásico (Ryoo Seung-wan, por su lado, habló de las cintas de acción de Hong Kong como de su principal fuente de inspiración, pero no dio nombres, ya que aseguró que de hacerlo no llegaría a la presentación de su film, que tenía programada posteriormente). También destacó, por romper un poco con el tono general, la pregunta lanzada por una asistente coreana, referida a un posible estancamiento de la cinematografía de su país (demasiado anclada en algunos temas y géneros, dijo) a pesar del optimismo desbordante de la visión de Montmayeur. Con mucha diplomacia, ambos directores esquivaron la espinosa cuestión, y auguraron un futuro prometedor para las producciones coreanas.

Un espectacular pase de The City of Violence en el Auditori, con la presencia de su director, como se ha dicho, cerraría esta nutrida presencia del cine coreano en la bonita villa de la costa catalana. Ojalá el año próximo programadores y distribuidores sean igual (o más) de generosos.

Reportaje colgado el 19/10/2007
Cinema Kim © copyright Jordi Codó.