"La tensión entre las fuerzas de ocupación americanas y soviéticas provocó la partición de Corea"

 

 

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The Restless

Título coreano:, Jungcheon (literalmente: “El cielo del medio”)
Año: 2006
Género: Acción (artes marciales) / Fantasía / Drama / Romántico
Temas: Lucha entre el Bien y el Mal / Amor trascendente
Dirección: Jo Dong-oh
Guión: Jo Dong-oh, Choi Hee-dae
Reparto: Jung Woo-sung, Kim Tae-hee, Heo Jun-ho
Presupuesto
: 10 millones de dólares
Espectadores: 1,5 millones en Corea

 

Es el año 924, al final de la dinastía de Shilla Unificada. La corrupción es galopante y los demonios se pasean por la tierra. Yi-gwak es el líder de 'Chuh-yong-dae', un grupo de guerreros que luchan contra los demonios y a quienes el gobierno persigue por ser una amenaza a su poder. Una noche Yi-gwak es emboscado y envenenado, pero consigue escapar y refugiarse en una ermita. Cuando se despierta se encuentra en 'Medio-cielo', el lugar donde las almas transitan durante 49 días antes de la reencarnación. Pronto descubre que 'Medio-cielo' está en peligro, los demonios lo han invadido, y si cae las almas no podrán volver a la vida y la humanidad se extinguirá. Yi-gwak se implica en la salvación de 'Medio-cielo' cuando reencuentra allí a su querida So-hwa, muerta unos años atrás, convertida ahora en una líder guerrera después de olvidar su vida anterior, incluido su amor por Yi-gwak.

La película contiene majestuosos escenarios llenos de fantasía. Jung Woo-sung (izquierda) y Kim Tae-hee, protagonistas del film.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com)

Con la entrada en vigor, el 1 de julio de 2006, del recorte de la cuota de pantalla para el cine coreano (de 146 a 73 días al año), la industria experimenta un creciente temor. Algunos prevén una recesión de las exitosas cifras de la pasada década, es decir, unos disminución del interés del público por ir a ver películas coreanas. A los pocos meses los hechos parecen dar la razón a las voces de alerta: a pesar de cerrarse el 2006 nuevamente con cifras récord, se ha iniciado un descenso tanto de la asistencia de espectadores como del beneficio neto de las producciones. Una de las primeras señales de ésta decaída fue la decepcionante carrera comercial de dos títulos, estrenados a finales de 2006, que habían generado grandes espectatives, I'm a Cyborg But, That's OK y The Restless. Ésta última, más que no el film de Park Chan-wook (demasiado especial), puede servir para presentar la situación de un cierto tipo de cine coreano de orientación más comercial, sus virtudes y debilidades, que nos darán más de una pista sobre la actual crisis.

Para empezar, se basa en un modelo importado (la aventura fantástica con artes marciales, más habitual del país vecino, China), al cual se quieren dar toques personales. Su gran presupuesto (aunque los 10 millones de dólares que ha costado empiezan ya a ser una cifra habitual en la industria coreana) se deja notar en los apartados técnicos. El espléndido diseño de producción, de largo el aspecto más destacado del film (es una suerte, tratándose de una cinta de fantasía; pienso especialmente en la ciudad templo del inicio, o en el lugar donde se encuentra el Estanque de la Reflexión), se beneficia no sólo de la inspirada cretividad de sus responsables, sino también de unos efectos de infografía que poco o nada tienen a envidiar a los de las superproducciones de Hollywood (siempre el gran referente, también para los coreanos). Menos brillante resulta la realización, a cargo del debutante Jo Dong-oh (1), que a pesar de ser correcta no sabe dotar la película de una fuerte personalidad que la distinga de sus referentes, ni tampoco cautivar al espectador de principio a fin. Y esto último era necesario, porque allí donde falla The Restless és en un pilar tan básico como la narración. No sólo resulta confusa (algunos de los saltos atrás en el tiempo quieren aportar una complejidad innecesaria, y no están bien integrados), sino que encima le falta interés (y en eso han sido unánimes la crítica y el público) por culpa de unos personajes vacíos (en el caso de So-hwa por exigencias del guión, pero no es excusa para olvidar su potencial, que lo tenía; con respecto a Yi-gwak, la interpretación de Jung Woo-sung no ayuda, es cierto) y un desarrollo plano (monótono y sin intensidad, incluso en la historia de amor, sorprendentemente olvidada).

La lección a extraer parece ser: el público coreano, demasiado bien acostumbrado en los últimos años a la originalidad, deserta ahora fácilmente de aquellas propuestas (cada vez más frecuentes) que se muestran convencionales. La solución sería ofrecer nuevos alicientes, que tienen que pasar por explicar historias más atractivas. Atrás han quedado los tiempos en que el cine coreano podía venderse en base a sus conquistas (sobre todo a nivel técnico), que lo equiparaban con el cine de los países punteros. Afianzado ya como uno de los más capaces, ahora le toca consolidarse como uno de los más estables. Este diagnóstico –como tantos otros, si se me permite– seguramente peca de generalizar (la originalidad de I'm a Cyborg But, That's OK no ha sido comprendida o recompensada), pero refleja el pensamiento de muchos responsables de producción, o sea que son ideas que pueden marcar el futuro del negocio. Una nueva etapa para el cine coreano (una que no tendría que suponer ninguna transformación traumática) puede estar empezando, y The Restless podría haber sido el canto del cisne que lo anuncia.

Comentario colgado el 13/12/2007

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(1) Jo fue ayudante de dirección en Musa. The Warrior (2001), un film que comparte diversas características con The Restless, y del cual ha aprovechado a parte del equipo técnico.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.