Documental sobre la puesta en libertad, después de más de treinta años, de un grupo de hombres encarcelados en Corea del Sur por ser espías del Norte. Tendrán que rehacer sus vidas en un entorno social hostil y muy diferente de aquél que conocían, mientras piden con insistencia que se les deje regresar a su casa, cosa que genera un fuerte debate social, dividiendo a la sociedad surcoreana entre defensores y detractores de la repatriación incondicional.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
Después de la Guerra de Corea (1950-1953), que supuso la definitiva partición de la península, Norte y Sur siguieron enfrentándose, ahora de una forma menos directa. Ninguno de los dos bandos había renunciado a someter el otro a su manera de pensar. Con el fin de provocar un colapso en el sistema político del vecino, centenares de espías fueron enviados a cruzar la frontera en una y otra dirección. Su misión era provocar revueltas, reunir colaboradores, etc. La mayoría fracasaron, cosa que en muchos casos significa que fueron muertos o encarcelados. El destino de los capturados por Corea del Norte no está claro, pero es imaginable a la vista de aquello que sucedió a los espías norcoreanos capturados en Corea del Sur. Éstos fueron sometidos a un proceso de conversión ideológica forzosa a base de torturas. Muchos sucumbieron, pero otros se mantuvieron fieles a sus convicciones a pesar de todo. Unos y otros pasaron largas temporadas en la prisión, en algunos casos más de cuarenta años, hasta que con la llegada de la democracia en el Sur fueron liberados.
(Esta contextualización histórica es importante para entender Repatriation. El propio documental ya expone sucintamente estos hechos, pero he pensado que quien lo quiera ver es mejor que tenga esta información ya de entrada)
A pesar de lo que pueda parecer, Repatriation no es un film político. Es cierto que Kim Dong-won, el director, es un hombre comprometido en este sentido. Inició su carrera con Sanggye-dong Olympics (1988), donde denunciaba la reubicación por la fuerza de muchos ciudadanos pobres de Seúl por causa de la construcción de instalaciones para los Juegos Olímpicos (1). Este título supondría también el inicio de la producción de documentales independientes (y socialmente críticos) en Corea del Sur, hasta entonces silenciados por la censura. En 1991 creó PURN Production, un colectivo de realizadores de documentales que quiere participar de los movimientos sociales para dar voz al pueblo (en palabras del propio colectivo). Teniendo en cuenta el ambiente político de la época, muchos debieron considerar a Kim un rojo. Pero él mismo asegura que se sentía incómodo con los exespías de su documental cuando éstos hablaban sobre las bondades del Norte y trataban de adoctrinarlos. No eran sus ideas aquello que atrajo Kim, sino sus rostros; o dicho de otra manera, le interesaba el lado humano de la situación más que sus implicaciones políticas.
Kim se comprometió fuertemente con estos hombres. Durante doce años siguió sus evoluciones, no sólo con la intención de captarlos con su cámara, sino también para ayudarlos en su vida. Les encontró un lugar donde instalarse en su barriada, recogió firmas para promover su retorno en casa, e incluso su hija pequeña fue como una nieta para el viejo Cho, que había dejado en el Norte a una niña de la misma edad. En realidad, Kim había empezado a grabar a los norcoreanos por la simple razón de tener la oportunidad de hacerlo, sin una idea clara de qué haría con aquel material. Más adelante, al presentarse la oportunidad de que los exespías "no conversos" fueran repatriados, pensó que el documental podría utilizarse para apoyar su causa. Pero cuando la repatriación fue un hecho, tuvo que replantearse sus objetivos otra vez. El documental muestra todo eso, convirtiéndose al mismo tiempo en un diario de su propia realización, de la vivencia de su creador. El aparato cinematográfico se funde con la realidad, constatando su compromiso con ésta. Aquí se encuentra la grandeza de Repatriation.
En su estreno obtuvo un relativo éxito. Gracias a su candente y emocionante tema se convirtió en el film documental más exitoso de la historia. Pero sólo estamos hablando de unos cuantos millares de personas. El verdadero impacto se produjo en el debate público. Todavía ahora, cincuenta años después de finalizar la guerra, las cuestiones relacionadas con Corea del Norte resultan controvertidas y delicadas. Kim puede dar fe. En el año 1994 fue detenido y su material de filmación requisado en nombre de la Ley de Seguridad Nacional. Las autoridades (democráticas) desconfiaban de su relación con los exprisioneros norcoreanos. Sólo las protestas de sus compañeros y colegas hicieron posible su liberación. Pero Kim no guardaba segundas intenciones, y el discurso de Repatriation no va más allá (políticamente) de hacer una apología de la reunificación. En Corea, ni derechistas ni izquierdistas han quedado satisfechos con el film. Pero el espectador occidental, ajeno a la polémica ideológica, apreciará la emoción contenida en muchas de las imágenes, como la del viejo Kim Sun-myong reencontrándose con su madre… cincuenta años después (ver imagen más arriba).
Comentario colgado el 21/02/2007
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(1) Holiday (2005) de Yang Yun-ho, también trata estos hechos, y narra el caso verdadero de un hombre que huye de la prisión donde lo han encerrado por resistirse al desalojamiento de su barrio.