"Seúl albergó los Juegos Olímpicos de 1988"

 

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Peppermint Candy

Título coreano:, Bakha satang (literalmente: “Caramelo de menta” )
Año: 1999
Género: Drama / Crítica social
Temas:
Dirección: Lee Chang-dong
Guión: Lee Chang-dong
Reparto: Sol Kyung-gu (Yong-ho), Moon So-ri (Sun-im), Kim Yeo-jin (Hong-ja)
Presupuesto
: --
Espectadores: 311 mil en Seúl

 

 

Un hombre vuelve a su pueblo natal, y por casualidad se encuentra a sus antiguos compañeros de escuela haciendo un picnic que rememora los viejos tiempos. La alegría del reencuentro dura poco. El hombre, llamado Yong-ho, se encuentra en un estado pésimo: desarreglado (ha estado durmiendo a la intemperie), bebido y psicológicamente desquiciado, no tarda en montar una escena que acaba con su suicidio en las vías del tren. ¿Quién era Yong-ho? ¿Qué lo llevó a semejante estado? Un repaso retrospectivo a algunos de los momentos de su vida nos darán la clave : dificultades económicas, problemas familiares, la frustración por un amor perdido, experiencias traumáticas durante su etapa como policía y en el servicio militar...

Yong-ho, en caída libre. Moon So-ri (centro) interpreta a Sun-im, la desdichada novia de Yong-ho.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com)

Después de debutar con éxito dos años antes con Green Fish, el exescritor Lee Chang-dong se superó en sí mismo con su segundo film, Peppermint Candy. A la reedición (y superación) del reconocimiento crítico (especialmente en Corea (1) y la zona asiática; Occidente no se descubriría ante Lee hasta tres años más tarde, cuando Oasis se presenta en Venecia, revelando casi la obra del surcoreano (2)), se añadió esta vez el beneplácito de la audiencia, que situó el film entre la clase media-alta de los estrenos nacionales de aquel año. Quedaba probado que el paso hecho por Lee de la novela al film no había sido ni un capricho ni una temeridad, sino que tenía una sólida base. Una vez más, sus imágenes, llenas de sentido visual, se muestran más que eficaces, elocuentes, en la exposición de los hechos.

Fragilidad simbólica.

También se confirma, a pesar de todo, que el de Lee es un cine de guión; y en este sentido se puede decir que se aprecia, respecto a Green Fish, una depuración del estilo. Liberada de las convenciones genéricas que limitaban el alcance del discurso de su predecesora, Peppermint Candy se presenta como una obra más realista, en el sentido de próxima a la realidad cotidiana. Sin embargo, sigue predominando una estructura fuerte, en este caso, marcada por la orden de la narración. Un año antes de Memento (Christopher Nolan, 2000), Lee Chang-dong experimentaba con la narración 'hacia atrás', pero de forma más literaria que en el film de Nolan (se trata de construir un argumento, no un tempo); también menos mecánica y juguetona (son muchas menos las piezas a recomponer, y no hay sorpresas de última hora). Por otra parte, se refuerza el contenido político y social del argumento, que en Green Fish quedaba más en segundo plano. Hasta el punto, que la Historia es la verdadera protagonista, y los personajes, simples arquetipos entregados a las vicisitudes de ésta con la intención de que sus cuerpos sufrientes reflejen la tragedia de un país.

Tiempos más felices.

No hay duda que éste es el principal handicap con que nos encontramos a la hora de acercarnos al film desde nuestra posición. El desconocimiento (generalizado) de esta Historia limita las posibilidades de interpretación, y así también el disfrute del visionado. La película trata de rehuir el tropiezo siendo poco explícita y poco concreta al respecto de los hechos que vive Yong-ho, generalizando en cambio sus vivencias: un fracaso empresarial; una mala experiencia durante el servicio militar; el remordimiento por un pecado de juventud, etc. Pero el esquematismo de los personajes (bien poco sabemos de sus motivaciones, sólo vemos las circunstancias) hace que no los lleguemos a conocer bien, cosa que dificulta la identificación. Así las cosas, es difícil que el conjunto pueda funcionar sólo al nivel del drama personal: la descomposición (moral) tiene que ser al mismo tiempo del individuo y de la nación para adquirir todo su sentido. Un error de cálculo, quizás, aunque me inclino a pensar que se trata más bien de un problema de punto de vista, o si se prefiere, de (in)comunicación intercultural.

Comentario colgado el 03/10/2008

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(1) Ganaba el premio a la mejor película en los Grand Bell Awards.

(2) Peppermint Candy llegó a participar en festivales europeos de segunda categoría (Gijón, Karlovy Vary…), pero sin mucha repercusión.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.