Una estudiante de dieciocho años (llamada Y ) y un escultor de treinta y ocho ( J ) inician una frenética relación sexual. La joven Y aceptará ser golpeada por J con maderas, barras de hierro y otros objetos, ya que que sólo así él puede excitarse de verdad. Con el tiempo se vuelven completamente dependientes de la relación y del sexo, así que se dedican a ella con tanto afán que acaban por olvidar el resto de aspectos de su vida. Todo mientras tratan de rehuir la desconfianza social.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
Aunque Corea del Sur inicia su proceso democrático a finales de los ochenta, no será hasta 1995 cuando la censura en el cine se abola. Entonces se crea el Media Ratings Board, un comité encargado de asignar clasificaciones (1) a películas y otros productos media (videojuegos, canciones, anuncios, etc.). El MRB está formado por profesores universitarios, abogados y personas vinculadas a la industria cinematográfica, y a pesar de no tener capacidad censuradora, sí que tiene influencia y ejerce presión, y en el pasado se ha negado a asignar calificación a alguna película, impidiendo así su estreno. El primer caso fue el de Yellow Hair (1999), que no se tuvo en consideración hasta que recortó y alteró digitalmente una escena de sexo entre dos mujeres y un hombre. El sexo ha sido, en la mayoría de casos, el principal motivo de disputa entre el MRB y algunas producciones. El caso más sonado fue, también el año 1999, precisamente con Lies. Hasta dos veces el montaje del filme fue rechazado por culpa de algunas de las escenas de sexo y de una lasciva conversación entre dos adolescentes, que al fin serían reducidas o eliminadas para su estreno comercial.
El director del filme, Jang Sun-woo, ya estaba acostumbrado a este tipo de dificultades; de hecho, basa buena parte de su popularidad en este tipo de polémicas. En el año 1980 Jang se pasó seis meses en la prisión por sus actividades políticas. Unos años después empezaría a hacer cine porque, según dice, buscaba una manera de protestar contra el gobierno sin ser arrestado. Desde entonces ha realizado una docena de películas a partir de ideas provocadoras, las cuales no sólo cuestionan la acción de las instituciones políticas, sino también los valores de la moral tradicional de su país. Lies, no hay duda, es una película pensada para poner a prueba la tolerancia del público, al cual se trata de incomodar constantemente con una serie de imágenes indecentes. Su discurso, sin embargo, es más idealista que incendiario. En las primeras imágenes el propio Jang Sun-woo aparece (2) explicando que su film trata sobre "estar poseído por un espíritu, que quizás nos permita alcanzar un estado de purificación." Lejos de hacer una apología del sadomasoquismo, el filme tan sólo defiende la libertad de su pareja protagonista para buscar la felicidad. Cuando J propone a Y dejar de pegarla si eso la perjudica demasiado demuestra no ser un sádico, y cuando ésta le responde que aunque no le gusta ser golpeada quiere continuar porque así él disfruta más, revela que es capaz de sacrificarse por amor. La particularidad de J e Y es que –como la protagonista de In the Realm of the Senses (3)– necesitan expresar su estima a través del sexo. La sociedad, sin embargo, no tolera este tipo de comportamiento, cuando menos de forma abierta. Precisamente las mentiras de que habla el título de la película, hacen referencia a la falsa imagen que a menudo la sociedad quiere dar de sí misma. J se ve obligado a disimular delante de uno de los hombres para quienes trabaja, inclinando la cabeza en señal de sumisión; Y se lo reprochará, ya que no es consciente (al ser más joven) que la presión del entorno obliga a mantener las apariencias.
En cierta manera, todavía más contracultural que las dolorosas relaciones sexuales de J e Y, es su forma de vida basada en el hedonismo. Dice Jang: "La ortodoxia sexual determina que todo el mundo tiene que trabajar duramente y llevar una vida decente. Me resultaba tan divertido como insolente expresar un punto de vista opuesto: dos personas que apuestan por una vida ideal, comiendo, bebiendo y haciendo el amor sin tener que trabajar" (4). Seguramente éste sea el verdadero sentido del filme, una idea mucho más peligrosa socialmente que la pornografía, motivo oficial de su rechazo.
El atrevimiento del director coreano le ha valido a su película un gran reconocimiento y popularidad. Con todo, habría que puntualizar, la crítica no ha sido muy benévola, ya que se le discuten los méritos cinematográficos. Queridamente desgarbada (con su aspecto amateur, el uso de recursos como la cámara rápida...), la realización parece formar parte también de la voluntad provocativa de Jang. No es extraño que hubiera sido considerado como el enfant terrible del cine coreano, aunque su silencio de los últimos años (sólo otro filme desde 1999) haya permitido ahora a Kim Ki-duk ocupar este lugar.
Comentario colgado el 31/12/2006
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(1) Las existentes ahora mismo son: "Todo el mundo" (es decir, para todos el públicos), "12", "15", "18" y "restringido" (para aquellas películas que sólo se permite proyectar en determinados cines para adultos).
(2) Se trata de unas imágenes de making off. Hay dos momentos más como éste en la película: en el primero, la actriz protagonista expresa a cámara sus dudas sobre si será capaz de completar una película que le exige estar desnuda mucho tiempo; en el segundo, la misma actriz llora después de filmar la escena en que otra chica la apalea. Parece claro que la introducción de estos momentos metalingüísticos no forma parte de una estrategia discursiva, sino que simplemente el director ve la oportunidad durante la postproducción de añadir un material interesante. Una prueba inequívoca de la libertad que Jang siente a la hora de hacer su cine.
(3) Película japonesa conocida en España como El imperio de los sentidos (Oshima Nagisa, 1974), con la que Lies fue rápidamente comparada después de su estreno en el Festival de Venecia, quizás por motivos demasiado obvios (otra película asiática con mucho de sexo).
(4) Declaración citada en http://servicios.elcorreodigital.com/evasion/cine/c240801mentiras.html