(¡Importante! Los comentarios sobre esta película acostumbran a hacer referencia a un elemento de la historia que en el guión se plantea como una sorpresa. Eso se deberá a diversos motivos: el título original ya da pistas, el "secreto" se desvela bastante al principio del metraje, y resulta muy difícil hacer un comentario sin referirlo. Yo también lo explicaré, así que aviso en aquéllos que no sepan de qué hablo ni lo quieran saber antes de visionar el film, que no sigan leyendo)
La joven Eun-ju vive de alquiler en una apartada casa en la playa llamada "Il Mare". El día que se marcha deja una carta en el buzón pidiéndole al próximo inquilino que le reenvie el correo que reciba a su nombre, ya que espera una carta muy importante. Pronto recibirá respuesta. Pero quien le escribe, Sung-hyun, se extraña porque está convencido que él es la primera persona que vive en "Il Mare". Después de escribirse algunas cartas se darán cuenta de que lo que pasa es que viven en tiempos diferentes, ella en el año 2001, y él en 1999. A partir de aquí pensarán en la forma de encontrarse en un tiempo compartido, a la vez que Eun-ju pide a Sung-hyun que la ayude a reparar un error del pasado.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
Casualmente o no, en el año 2000 los coreanos pudieron ver tres películas con un punto de partida argumental similar: el de dos personas que entran en contacto y se comunican desde momentos temporales diferentes. Por su orden de estreno fueron: la coreana Ditto, en que un chico y una chica hablan a través de un aparato de radio, ella desde el año 1979 y él desde el 2000; la también coreana Il Mare, en que –aparte de acortarse la distancia entre la pareja protagonista a sólo dos años– la principal diferencia radica en que el aparato mágico que posibilita el contacto es un buzón; y Frequency, film norteamericano donde otra vez la radio actúa como mediadora, esta vez entre un padre y un hijo. Dejando de lado la anécdota del triple estreno, y centrándonos en los dos títulos coreanos, podemos intuir la urgencia, por parte de los productores cinematográficos, de incorporar un poco de originalidad en las manidas historias del drama romántico, un género prolífico en el cine surcoreano.
De entrada fue Ditto la que se ganó un mayor favor del público (1), seguramente por el hecho de haberse estrenado primero. Pero hoy en día es Il Mare la más recordada. La fama adquirida posteriormente por su protagonista, Jun Ji-hyun (su siguiente película fue My Sassy Girl ), habrá jugado un papel clave. El resto de motivos habrá que buscarlos en sus características formales. Lo primero que hay que decir es que no se trata de un film mixto que mezcla el drama romántico con la ciencia-ficción. La separación temporal de los dos protagonistas no pasa de ser un truco del guión, al cual no se da explicación ni tampoco coherencia (el final del film es una prueba de cómo la fantasía está al servicio de las necesidades del drama). En este sentido, la historia que explica es muy esencialista, ya que no explota las posibilidades argumentales del salto temporal más allá de aquellas que afectan a la historia de amor entre Eun-ju y Sung-hyun (2). Eso, en este caso, tiene sus ventajas y desventajas. Entre las primeras yo destacaría la contención resultante. Entre las segundas, que los personajes quedan poco perfilados.
El director, Lee Hyun-seung, ha querido hacer una obra preferentemente emotiva, y por eso parece haberse concentrado más en la creación de imágenes que en la narración. Vale decir que a menudo se adorna un poco demasiado, llegando a flirtear con el esteticismo (la verdad es que el idílico –y al mismo tiempo inquietante– escenario de la casa se presta). El artificio se apodera entonces de la película. Pero esto no es necesariamente malo. El propio truco del juego temporal –que articula toda la narración– lo es, y se tiene que reconocer que aporta buenos momentos, como cuando Eun-ju y Sung-hyun deciden encontrarse en persona, en aquello que para ella será una semana más tarde, pero que para él supone dos años de espera; Sung-hyun no se presentará a la cita, y Eun-ju le pregunta por qué, pero él todavía no lo sabe. A un nivel más general también aporta originalidad (que es igual a interés) a aquello que de otra forma no sería más que un conjunto de clichés, que es lo que Il Mare ofrece en muchos momentos. Así, esta atípica relación amorosa consigue destacar de la mayoría. Conviene tenerla en consideración, pues, porque el hecho de que una película gane reconocimiento con el tiempo (aunque sea a pequeña escala) acostumbra a ser una buena señal.
Comentario colgado el 01/07/2007
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(1) Ditto fue vista per 326 mil espectadores, por los menos de un cuarto de millón de Il Mare.
(2) Efectivamente, como algunas personas comentan un poco en broma, Sung-hyun debe de ser una persona muy honesta o muy estúpida, porque no le pasa por la cabeza pedirle a Eun-ju alguna combinación ganadora de la lotería o resultado deportivo para jugar.