"La población actual de Corea es de unos 47 millones de habitantes"

 

 

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Family Ties

Título coreano:, Gajok-ui tansaeng (literalmente: “El nacimiento de una familia”)
Año: 2006
Género: Drama
Temas: Relaciones familiares / Relaciones de pareja
Dirección: Kim Tae-yong
Guión: Kim Tae-yong, Seong Ki-young
Reparto: Moon So-ri, Eom Tae-woong, Goh Doo-shim, Gong Hyo-jin, Bong Tae-kyu, Jeong Yu-mi, Kim Hye-ok, Ryoo Seung-beom
Presupuesto
: 2,5 millones de dólares
Espectadores: 220 mil en Corea

 

Tres historias narradas separadamente. La primera, sobre una mujer que recibe la inesperada visita en casa de su hermano y la mujer de éste. Al principio la relación es buena, pero en cuanto pasa el tiempo y ellos no se marchan surge el conflicto. La segunda historia es sobre las discusiones entre una chica y su madre por culpa de la aventura de la madre con un hombre casado. La última historia trata sobre los problemas de celos de una joven pareja.

Tensión en el almuerzo familiar. La joven y talentosa actriz Kong Hyo-jin.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com)

Originalmente el título internacional (en inglés) de esta película tenía que ser The Birth of a Family (1) ("el nacimiento de una familia"), traducción literal del título en coreano, pero finalmente quedó reducido a este Family Ties. Desconozco las razones que llevaron a este cambio de última hora, pero a mi entender se cometió un error, porque la idea de la formación de una familia se ajusta más al sentido y el espíritu del filme. No hay duda de que éste trata sobre las relaciones (o lazos) entre personas de una misma familia, pero son unas relaciones rotas o, como mínimo, deterioradas hasta un punto irreversible. Así, tenemos a dos hermanos que tratan de convivir pero no pueden, y a una hija y una madre que ya hace tiempo que no viven juntas y ni siquiera se hablan. Las diferencias entre unos y otros les llevarán, de forma irremisible, a la separación definitiva.

En la tercera historia de que consta la película vemos los conflictos de una pareja que aparentemente nada tienen que ver con cuestiones familiares, hasta que en un giro final las tres historias se unirán, en el momento que dará lugar al nacimiento de una atípica familia. Digo atípica porque al contrario de aquello que acostumbra a ser habitual, a los miembros de ésta no les unen lazos sanguíneos, sino que sus relaciones han tenido un origen casual. Eso, sin embargo, no la hace menos válida (2), ya que está basada en la estima y el respeto mutuo, cosa que no se puede decir de las familias convencionales que hemos visto anteriormente. En este sentido Family Ties tiene un discurso bastante progresista, sobre todo si tenemos en cuenta que se ha formulado en un país donde la institución familiar es un fundamento de la sociedad (aunque cada vez menos), y la figura patriarcal –también ausente en esta peculiar familia–, intocable (3). El final feliz que se nos ofrece como conclusión, pues, no es un recurso forzado que busca el acomodo del espectador, ya que lejos de basarse en el retorno a un orden establecido, expresa una rebeldía nada conformista.

Otro aspecto a destacar de Family Ties, más allá de su discurso, es su gran calidad cinematográfica. El tono es contenido, y se evita hacer uso de los recursos fáciles que manipulan las emociones del espectador en este tipo de dramas, primando una aproximación realista a las situaciones. Su punto fuerte en este sentido es un guión capaz de perfilar unos personajes extraordinarios por su riqueza en matices, a la cual contribuyen, y mucho, las grandes interpretaciones de Moon So-ri, Gong Hyo-jin (o Kong Hyo-jin) y Bong Tae-gyu, que se cuentan entre los mejores actores coreanos del momento. Lejos de maniqueísmos, a todos los protagonistas se les pueden atribuir virtudes y defectos que explican o justifican sus acciones, y cuesta a veces ponerse de parte de unos u otros. Incluso en la primera historia, el egoísta hermano llega a dar más lástima que rabia, ya que se pueden intuir las penas por las cuales ha pasado y que lo han llevado a su situación actual.

Sin que se trate de ningún hito extraordinario, Family Ties se eleva por encima de la media, haciéndose merecedora de una atención mayor que la que se la ha dispensado la audiencia coreana, quizás demasiado saturada de melodramas (históricamente, el género más popular, y aún hoy muy recurrido) como para prestar atención a esta pequeña(por presupuesto, por despliegue de medios)-gran película. Apunto, para acabar, que también revela la versatilidad de su director, Kim Tae-yong, autor anteriormente de sólo otro título, Memento Mori (1999, codirigida con Min Kyu-dong (4), que hacía un particular uso del género de terror para vehicular una crítica al sistema educativo coreano. Vaya, que no parece que a Kim le guste coger el camino fácil. Esperaremos con impaciencia a ver por dónde continúa.

Comentario colgado el 12/12/2006

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(1) Así era como se le hacía referencia antes de su estreno comercial a Corea.

(2) Darcy Paquet, www.koreanfilm.org

(3) No olvidemos que el confucianismo está en la base filosófica de la sociedad coreana, y que según esta doctrina la piedad filial, es decir, el respeto a los progenitores, sobre todo al padre, es una de las tres grandes virtudes.

(4) Curiosamente, Min también ha estrenado recientemente en solitario un drama coral de historias cruzadas titulado All For Love, que era muy apreciable, aunque bastante más convencional que Family Ties.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.