"El primer presidente de Corea del Norte fue Kim Il-sung, héroe de la resistencia anti-japonesa"

 

 

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I'm a Cyborg,
But That's OK

Título coreano:, Saibogujiman kwenchana (literalmente: “Soy un cyborg, pero no importa”)
Año: 2006
Género: Drama / Comedia / Romántico
Temas: Amor / Empatía / Evasión de la realidad / Fantasía
Dirección: Park Chan-wook
Guión: Park Chan-wook, Jeong Seo-gyeong
Reparto: Lim Su-jeong, Bi (Rain)
Presupuesto
: 3 millones de dólares
Espectadores: 740 mil en Corea

 

Un aparente intento de suicidio hace que la joven Young-goon sea ingresada en un hospital psiquiátrico. Lo que le pasa es que cree ser un cyborg, pero nadie, ni siquiera los médicos que la tratan, parecen darse cuenta de ello. Sus intentos de hablar con las máquinas o su negativa a comer (pues piensa que los alimentos humanos dañarán su mecanismo interno) son vistos simplemente como excentricidades de enfermo mental, sin causa aparente. Sólo Il-sun, otro interno que cree tener la capacidad –como también lo creen al resto de enfermos– de robar a los demás sus emociones y habilidades, descubrirá su secreto y hará todo el posible para ayudarla, movido por una compasión infinita... que previamente le ha robado a la misma Young-goon.

Young-goon intenta comunicarse con la máquina expendedora ante la atenta mirada de Il-su con su máscara de conejo. Park Chan-wook 'pinta' el centro psiquiátrico de forma simbólica.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com i www.hancinema.com)

"Se lo crean o no, ésta es la película que he hecho". Así respondió Park Chan-wook, en rueda de prensa previa al estreno de I'm a Cyborg, But That's OK, a un grupo de periodistas que insistían en mostrarse perplejos ante el cambio de registro de su nuevo film. No fueron los únicos. Muchos de los comentarios suscitados por la cinta desde entonces han girado entorno al alejamiento de Park respecto de su popular 'trilogía de la venganza' (1). Todas estas comparaciones y las expectativas generadas han acabado por afectar negativamente a la recepción de I'm a Cyborg... como obra individual, al desviar la atención lejos de sus valores particulares; cosa que, en última instancia, ha provocado el desconcierto del público. Ha habido decepción entre aquéllos que esperaban una reedición de Oldboy, y extrañeza entre quienes creían ir a ver una comedia romántica convencional, aunque firmada por un autor heterodoxo –que es como en buena medida se ha vendido (2). Pero no es ni una cosa ni la otra.

En efecto, Park abandona aquí el tema que lo ha hecho famoso: la obsesión por la venganza, y con eso deja también de lado su representativa puesta e escena oscura y macabra. Tampoco la narración tiene la complejidad habitual. Parece ser que en el inicio del proyecto la idea era más experimental (3), una historia donde se mezclarían hasta confundirse la realidad y el ilusorio mundo interior de los protagonistas, convirtiendo la narrativa en algo casi abstracto. Finalmente, sin embargo, con la contratación de la estrella de la música pop Bi (o Rain), el enfoque del producto cambia (ahora más comercial), y se opta por una historia más sencilla y lineal, donde realidad y fantasía están bastante más delimitadas (4), aunque abunda en simbolismos.

Parecería que nos encontramos ante un paréntesis en la carrera de Park Chan-wook, un respiro que se da el artista antes de retomar con fuerza su discurso. Pero no es así ni mucho menos. I'm a Cyborg... es claramente hija de su padre, tanto a nivel formal (el psiquiátrico resulta al mismo tiempo naif y grotesco, por su colorido diseño y su semejanza con un parque infantil) como temático (el conjunto de personajes desquiciados e incomprendidos –¿qué es causa de qué?– que viven en mundos propios desde cuyo interior les es difícil comunicarse con los demás; sus curiosas disfunciones, además, nos remiten a ideas ya presentes en la anterior obra de Park: Young-goon cree ser un cyborg, expresión de sus dudas existenciales y los problemas de adaptación a la sociedad –"¿cuál es mi función?", pregunta más de una vez–, mientras que la capacidad de Il-sun de quitar a los demás sus emociones es un símbolo de su empatía, la única cosa que, al fin, puede redimir a los seres humanos).

Mirándolo bien, estamos ante una de las más originales comedias románticas producidas recientemente en Corea o en cualquier otro lugar. Un film cargado de divertida imaginación (pensemos en los momentos en que Young-goon se transforma –dentro de su cabeza– en un cyborg asesino que dispara con los cañones que son sus dedos a todo aquello que lleve bata blanca), con el cual no se habría sido tan quisquilloso si no viniera firmado por Park Chan-wook. Pero eso es lo que tiene ser un autor de fama y prestigio.

RELACIONADOS:
- Comentario de Three Extremes... "Cut" de Park Chan-wook

 

 

 

Comentario colgado el 18/11/2007

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(1) Recordémoslo, éste es el nombre que la prensa, no el autor, ha dado a sus tres filmes anteriores: Sympathy for Mr. Vengeance (1999), Oldboy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005). No está de más recordar que Park había dirigido tres películas más antes de éstas, de un estilo bastante diferente: dos thrillers en clave de comedia, Moon Is the Sun's Dream (1992) y Saminjo (1997), y el thriller dramático sobre la división de Corea JSA (2000), todo un blockbuster en su país.

(2) El propio Park ha contribuido afirmando en más de una ocasión que lo que ha hecho no es otra cosa que un producto de entretenimiento.

De paso, decir que para desconcierto el que crearon las informaciones que, en un inicio, aseguraban que se trataba de un film de ciencia-ficción...

(3) Las facilidades (y ahorro) que supone el rodaje en HD (alta definición digital) se prestaban a ello. I'm a Cyborg... ha sido el piloto de un proyecto puesto en marcha por CJ Entertainment (compañía distribuidora coreana) para producir películas realizadas en éste formado con un presupuesto más reducido.

(4) Pero ojo, porque desde el principio se nos advierte que todo aquello que veremos puede ser una mentira (o una ilusión): cuando ingresa en el psiquiátrico, una mujer acompaña a Young-goon (y al espectador) por las estancias del centro y le explica la vida del resto de enfermos; pero pronto descubrimos que la mujer no es sino otra residente, y que todo aquello que ha dicho es producto de su imaginación.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.