Después de la muerte de un hombre durante una pelea, tres de sus amigos de infancia se reencuentran en su funeral. Tae-su ahora es policía, Seok-hwan tan sólo trata de sobrevivir, mientras que Pil-ho dirige los negocios sucios de la ciudad. En un entorno dominado por la violencia, Tae-su y Seok-hwan intentan averiguar quién asesinó a su amigo, al mismo tiempo que Pil-ho –que no quiere saber nada más del tema– trata de limpiar de gente unas tierras donde se quiere contruir un gran casino. En el proceso, las relaciones entre los antiguos compañeros se tensarán, mientras recuerdan los años dorados de sus vidas y de la vida de la ciudad.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
Después de rodar Arahan (2004), una historia de pura fantasía y artes marciales que le valió acusaciones de superficial, Ryoo Seung-wan sintió que ya se había divertido lo suficiente cargando las tintas en el género, y en su siguiente proyecto quiso acercarse más a la realidad. Hizo entonces Crying Fist (2005), un soberbio ejercicio de retrato de personajes y entornos que lo situaba como un cronista urbano de primer orden, y por el cual le llovieron los elogios. Pero Ryoo no es de los que se acomodan en el éxito, sino que prefiere siempre guiarse por el instinto y los propios gustos. Agotado, de nuevo, por una empresa ahora demasiado escorada hacia el otro lado, en su nuevo film, The City of Violence, ha creado, en cierta manera, un cocktail de los dos anteriores, en lo que es, en el fondo, un depurado retorno a los orígenes de su filmografía (a Die Bad -2000- y No Blood No Tears -2002-).

The City of Violence es, como el mismo Ryoo confiesa, su trabajo más excesivo hasta la fecha; respuesta irónica a todos aquellos críticos que, en algún momento, lo han acusado de eso mismo. Una obra, por este motivo, polémica, pero que no hace otra cosa que reforzar la (iconoclasta) personalidad de su director. Aquello que más ha molestado a algunos (entre los cuales me contaba después de un primer visionado) es que, al final, Ryoo se decanta claramente por el espectáculo (está claro que disfruta siendo un entertainer). En este sentido, el film es cine puro. De entrada, nos sitúa en un lugar imaginario: la ciudad de Onsong donde tiene lugar la acción no existe. La cinta, además, sigue las pautas del cine negro norteamericano, que combina de manera original y eficaz con el estilo y las situaciones del actioner de Hong Kong de los años setenta (1) (eso sí, todo muy a la coreana, sobre todo en lo que se refiere al temperamento de los personajes). Dicho así puede parecer que me nos encuentramos delante de un juguete que hace de la cita y la lógica del género su razón de ser. Sin embargo, sin que eso deje de ser verdad, la cosa es un poco más compleja: el referente noir de la película es Chinatown (Roman Polanski, 1974), por lo que tiene de crítica contra los intereses económicos; mientras que la acción coreográfica va de la mano de una violencia descarnada que dota a las imágenes de una crueldad muy poco comercial. Al mismo tiempo, también es una historia sobre relaciones de amistad y camaradería en el mundo del hampa, un tema del cual podemos encontrar muchos precedentes en Hollywood, pero citaré uno coreano: Friend (Kwak Kyung-taek, 2001).
Junto con títulos como A Dirty Carnival (Yu Ha, 2006) o Bloody Ties (Choi Ho, 2006), The City of Violence forma parte de una reciente tendencia del thriller coreano interesada en representar a los habituales gángsteres de estas películas de una forma más realista. Eso sí, la de Ryoo Seung-wan es la que ofrece más dosis de diversión. La prueba que el autor se interesa en cuidar este aspecto la tenemos en que otorga el papel protagonista (2) en Jung Doo-hong (conocido coreógrafo que ya había actuado para el director en un papel secundario en Arahan), cosa que contribuye a dotar de una fisicidad a las escenas de lucha que enriquece todavía más la textura del film.
Ahora, después de todo esto, Ryoo dice estar, otra vez, preparado para un reto diferente.
Comentario colgado el 02/03/2008
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(1) Algunos de los pósters ideados para la promoción de la película muestran claramente la filiación con esta época y este cine. Ver
(2) Al lado del propio Ryoo Seung-wan, que en esta ocasión ocupa el lugar de su hermano, Ryoo Seung-beom, un habitual de sus filmes.