"Corea fue fundada, según la leyenda, en el 2333 a.C. por Dangun, nieto del dios celestial"

 

 

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Cine de Terror Coreano (por Jordi Codó)

Whispering Corridors The Quiet Family The Soul Guardians Ring Virus Bloody Beach

Memento Mori A Tale of Two Sisters Sorum Red Shoes Yonggary

(Este artículo fue originalmente publicado en La Finestra Digital el 26/03/2007)

A Tale of Two Sisters

A la sombra del cine japonés, los filmes de terror coreanos no han tenido una gran repercusión ni han ejercido una influencia decisiva en el panorama internacional. Como prueba, el hecho de que, hasta la fecha, sólo se ha estrenado en España un título de estas características, A Tale of Two Sisters (2004) de Kim Jee-woon, que pasó casi inadvertido en la cartelera. No faltan las razones que lo explican. La producción de este tipo de películas es muy inferior en el seno de la industria surcoreana que en la de su vecino. Además, la evidente influencia que en muchos casos ejercen los filmes nipones –en Corea, y en toda Asia–, hace que muchas veces se vean estos productos como simples calcos más o menos conseguidos, que pronto pasan a agrandar nuestro rincón mental destinado al terror asiático. El cine coreano de terror, sin embargo, está demostrando repetidamente sus méritos particulares, que lo hacen merecedor de una atención específica.

Desde que el cine coreano, en general, experimentó un importante avivamiento al principio de los 90 (el conocido como "nuevo cine coreano"), los géneros fantástico y de terror también han vivido un considerable auge. Después de décadas de ostracismo en producciones de serie B, que pasaban con más pena que gloria por los cines (1), actualmente las historias de miedo generan productos respetados e influyentes, que se ganan el favor del público.

No es la intención de este breve artículo hacer un análisis pormenorizado de las principales características de este "nuevo cine coreano de terror". Lo que me propongo a continuación es simplemente enumerar y explicar sucintamente las que, a mi entender, son las claves y los momentos más cruciales de este fenómeno. Serían:

1. El punto de partida. En el año 1998 se estrenan (en Corea) tres filmes que darán que hablar: Whispering Corridors de Park Ki-hyeong, The Quiet Family de Kim Jee-woon y Soul Guardians de Park Kwang-chun. Los tres fueron vistos en festivales internacionales, donde recibieron elogios e hicieron que muchos críticos empezaran a mirar hacia Asia para darse cuenta de la vitalidad y originalidad de algunas de sus cinematografías, particularmente la coreana.

Whispering Corridors, además, inició una saga de películas (que ya va por la cuarta entrega) bajo el título genérico de yeogo goedam, que se podría traducir como "historias terroríficas de chicas de instituto". En un apartado posterior me extenderé a este respecto.

The Quiet Family
The Quiet Family fue, sin duda, la que más sorprendió de todas. Su director, Kim Jee-woon, realizó una improvable fusión del gore con la comedia absurda, en la historia de una atípica familia que regenta un hotel y sus esperpénticos huéspedes (desde unas viejas que asustan a los espíritus a base de escupitajos hasta unos espías norcoreanos). Lejos de los cánones del terror clásico, The Quiet Family es la que mejor ha conservado su prestigio con los años, y a Kim lo volveremos a encontrar poco después marcando otro hito importante del género.

The Soul Guardians, en cambio, ha sido ya casi olvidada. No es extraño, pues se trata de un producto de consumo fácil y rápido, un thriller terrorífico sobre sectas satánicas y posesiones infernales, donde lo más destacado son los efectos visuales, que en gran medida fueron los que le permitieron obtener unos buenos números en las taquillas.

Bloody Beach

2. Buscando referentes. El éxito de algunos filmes de terror multiplicó en los siguientes años el interés por producir más. En estos casos las prisas suelen llevar a escoger la opción fácil de transitar caminos ya abiertos por otros (y con fortuna), y así la industria coreana optó por hacer sus propias versiones de los grandes éxitos del cine japonés y norteamericano (los dos grandes referentes). Inevitablemente, el primero al aparecer fue un remake de la japonesa Ringu, Ring Virus (dir. Kim Dong-bin, 1999). Lo más curioso es que otro sucedáneo de aquélla, Phone (dir. Ahn Byeong-ki, 2002), que sustituía la cinta de vídeo por un teléfono móvil, inspiró la cinta japonesa One Missed Call de Miike Takashi. La influencia, pues, es recíproca.

Con respecto al cine de Hollywood, Bloody Beach (dir. Kim In-soo), Nightmare (dir. Ahn Byeong-ki) y The Record (dir. Kim Gi-hun, Kim Jong-seok), las tres en el año 2000, querían ser el equivalente de filmes como I Know What You Did Last Summer o Scream. Los pobres resultados obtenidos en estos casos, probablemente se deben a la falta de práctica con un tipo de películas de concepto importado.

Ghost Voice (Yeogo Goedam IV)

3. La saga de las yeogo goedam. Más coreana es la personalidad de las películas pertenecientes a la saga de las yeogo goedam. Todas ellas comparten un argumento centrado en la envidias y disputas que se viven en los internados femeninos, así como también en la dureza de los educadores (dejando en el trasfondo una crítica al sistema educativo); ciertas insinuaciones lésbicas; la muerte por asesinato o suicidio de una de las chicas; y la aparición posterior del suyo resentido fantasma. De los cuatro títulos hasta ahora producidos destaca el segundo, la inquietante Memento Mori (dir. Kim Tae-yong, Min Kyu-dong, 1999), que derivando su tema más hacia el drama que hacia el fantástico, conseguía, en cambio, provocar unas sensaciones de desasosiego.

4. Un gran éxito: A Tale of Two Sisters. Un momento importante para el género terrorífico en Corea del Sur fue el estreno de otro film de Kim Jee-woon, A Tale of Two Sisters, en el año 2003. Su popularidad (más de 3 millones de espectadores) demostró la capacidad comercial de este tipo de películas, sirviendo de legitimación de un género a menudo demasiado ignorado. El año siguiente, hasta nueve producciones terroríficas verían la luz en Corea, en lo que marcaría el apogeo del género en el país asiático. Al mismo tiempo, los premios recibidos internacionalmente, volvían a situar el cine coreano en la palestra.

Antarctic Journal

5. Terror, pero no de género. Si por alguna cosa se distingue el cine coreano en todo el mundo, es por su capacidad para romper esquemas, sobre todo los de los géneros cinematográficos. Las mezclas, torsiones y reformulaciones que géneros clásicos como la comedia, el drama o el cine de gángsteres sufren en algunas películas, habrían sido inimaginables a priori, y los resultados de estos experimentos pueden ir de aquello infumable en aquello revolucionario. Parece como si muchos de los nuevos jóvenes directores coreanos se sintieran más cómodos en este papel de alquimistas que en el de simples artesanos que reproducen de manera formularia un esquema predeterminado. El cine de terror es la prueba, ya que sus propuestas más apasionantes han salido de proyectos que no hacen del terror y lo sobrenatural su razón de ser, sino que los usan de forma complementaria y transversal, interesados en el efecto que se produce al insertarlos dentro de otro género, por ejemplo, un drama amoroso o de supervivencia. Hablo de películas como Antarctic Journal (dir. Yim Pil-sung, 2005), R-Point (dir. Kong Su-chang, 2004), Sorum (dir. Yun Jong-chan, 2001), Spider Forest (dir. Song Il-gon, 2004) o las ya mencionadas Memento Mori y The Quiet Family.

En cambio, filmes más de género como Acacia (dir. Park Ki-hyeong, 2003), Buninshaba (dir. Ahn Byeong-ki, 2004), Face (dir. Yu Sang-gon, 2004), Into the Mirror (dir. Kim Sung-ho, 2003) o The Red Shoes (dir. Kim Yong-gyun, 2005), resultan mucho más tópicas y aburridas, ya que no hacen sino reiterar estilemas demasiado conocidos, y sin particular brillantez.

Yonggari

CODA. Monstruos coreanos. Corea del Sur también tiene su propia tradición de monster-movies, aunque no tan importante como la de Japón. Ya al principio de los años 60 nacía Pulgasari, una criatura devoradora de metal, y poco después lo hacía Yonggari, el más popular de los monstruos coreanos, objeto de una nueva adaptación cinematográfica (rodada en inglés) en el año 1999, Yonggari (dir. Shim Hyung-rae), de descomunal presupuesto (10 millones de dólares) y pésimos resultados económicos. No se puede decir que sea un género muy popular hoy en día, aunque quizás el éxito de The Host ayude a reavivarlo, y de paso, a que alguien se decida a estrenar de una vez D-Wars, un proyecto de ni más ni menos que 70 millones de dólares de presupuesto que, ya acabado y anunciado desde hace años, espera a que alguien se atreva a lanzarlo al mercado internacional.

Artículo colgado el 25/04/2007

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(1) En este sentido es gracioso hacer referencia al caso de Nam Ki-nam, cineasta con una habilidad especial para rodar simultáneamente y en tiempo récord diversas películas de presupuesto mínimo y calidad más que discutible, siempre por encargo de productoras que se veían apuradas para cumplir con la cuota de producción (una ley obligaba a estrenar un número mínimo del filmes coreanos con el fin de poder importar películas extranjeras). Muchas de sus películas eran historias de terror.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.