"La segunda ciudad de Corea es Busan, situada al sureste del país, al lado del mar"

 

 

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Bungee Jumping of Their Own

Título coreano:, Beonji-jeompeu-reul hada (literalmente: “Hacer puénting”)
Año: 2001
Género: Melodrama romántico / Drama social
Temas: Amor / Homosexualidad
Dirección: Kim Tae-seung
Guión: Ko Eun-nim
Reparto: Lee Byung-hun, Lee Eun-ju, Yeo Hyun-soo
Presupuesto
: -
Espectadores: 947 mil en Corea

 

Dos estudiantes de la misma universidad, In-woo y Tae-hee, se encuentran un día casualmente por la calle y se enamoran a primera vista. Empiezan a salir, pero un día Tae-hee desaparece. Años más tarde, In-woo, que ahora es profesor de instituto, cree ver señales de su antiguo amor en otra persona. El hecho de que se trate de un estudiante de su clase le hará plantearse su propia sexualidad, así como sufrir los insultos y las miradas de su entorno social.

Lee Byung-hun (derecha) i Lee Eun-nim son parte del gancho de la película. In-woo empieza a temer que se está enamorando de su alumno.
(Imágenes extraídas de www.cine21.com y www.gobungee.co.kr)

Dentro del considerable número de melodramas románticos que produce el cine coreano, existe lo que podríamos llamar un subgénero de historias en que la pareja protagonista afianza su amor superando las barreras del espacio y el tiempo. Así, para los personajes de Il Mare (2000) y Ditto (2000), el hecho de vivir en años diferentes no es un impedimento a la hora de mantener comunicación. Bungee Jumping of Their Own se apunta también a esta tendencia, ya que In-woo y Tae-hee consiguen mantener su relación a pesar de habitar en cuerpos diferentes, perpetuándola a lo largo del tiempo. Éste y otros clichés del género forman el sustrato argumental. Dicho así, no estaríamos delante de una película muy original, si no fuera porque Bungee... trasciende su pobre planteamiento inicial con la inclusión de otra historia (o giro de la trama) con mucho más que explicar.

(El siguiente párrafo incluye spoilers) Durante los primeros minutos asistimos al encuentro entre In-woo y Tae-hee (en un día de lluvia, una aparente casualidad les lleva a compartir un paraguas), a cómo su relación evoluciona hasta que se convierten en una pareja, cómo discuten, se reconcilian y, al fin, se separan (In-woo espera a su querida en la estación de trenes desde donde tiene que partir hacia el servicio militar, pero ella no aparece -más adelante sabremos que murió víctima de una atropello en frente mismo de la estación-). La película da entonces un salto de diecisiete años, a la vez que un cambio de tono y de temática inesperado. Si durante ésta primera parte nos encontrábamos ante una tragicomedia romántica muy edulcorada (donde Lee Byung-hun hacía un inverosímil papel como estudiante universitario extremadamente tímido), ahora veremos un serio drama de temática social. In-woo se ha convertido en profesor de escuela, y su rostro refleja madurez, a pesar de mostrarse todavía dolido por el desengaño amoroso del pasado. Un día empieza a percibir características de Tae-hee en un alumno de su clase, un chico de diecisiete años llamado Hyeon-bin. Independientemente del hecho que podamos sospechar que este chico es Tae-hee reencarnada, tal como se confirmará al final, aquello que se desarrolla durante los minutos centrales del filme es un discurso sobre la homosexualidad, en concreto un retrato de los prejuicios que la sociedad coreana tiene al respecto. In-woo es el primero en dudar de su sexualidad cuando se ve atraído por joven Hyeon-bin, por eso visita a un médico que lo confirma que todo está bien. Cuando sean el resto de personas los que sospechen que In-woo es gay, sufrirá los insultos de los estudiantes, el despido de su trabajo y el abandono de su mujer.

El tema de la homosexualidad es considerado tabú en Corea, una sociedad bastante homofòbica. Claro está que no faltan casos de películas con esta temática, como Road Movie (2002) o la reciente No Regrets (2006). Pero se trata de producciones independientes y minoritarias. El año anterior, King and the Clown, que obtuvo un gran éxito de público, también hacía referencia a las relaciones homosexuales (algunos aseguran que éste fue uno de los motivos de su éxito, constatando un cambio de mentalidad de la población) aunque de una manera muy ambivalente. Bungee... también hace uso del doble sentido de aquello que se muestra para que al final todo vuelva a la normalidad. Aun así, la evidencia expositiva, así como la improbabilidad de que se quisiera utilizar un tema tan delicado (¡con el añadido de una posible relación pedófila!) simplemente como excusa argumental, me hace pensar que había una verdadera intención de tratar el tema. Y eso, para una producción destinada al gran público, es toda una temeridad.

¿Sin embargo, por qué? ¿A qué se debe este doble discurso? Uno de los aspectos más elogiados del nuevo cine coreano es su capacidad para innovar dentro del discurso de los géneros tradicionales, los cuales son mezclados y remodelados hasta obtener un producto original. Podríamos entender, pues, Bungee... como una nueva manera de afontar el melodrama romántico combinándolo con el drama social para enriquecerlo. En contra de esta teoría, además del hecho –ya expresado– de que no creo sea posible jugar con el tema gay en Corea, está la evidente irregularidad de la película, que no armoniza en su conjunto la variación de tonos, y que haría pensar, como mucho, en un intento de alquimia fallido. Otra posibilidad es entender las contradicciones de la película como el resultado de un conflicto de intereses no resuelto. Esta hipótesis (1) es interesante, pero nos lleva a preguntarnos quiénes son los actores del conflicto. Echando un vistazo a las carreras del director Kim Dae-seung y del guionista Ko Eun-nim no parece que se les pueda atribuir una voluntad autoral que, hipotéticamente, habría entrado en colisión con los dictados de la industria.

Sería necesario analizar con más detenimiento la película para llegar a conclusiones. Mientras tanto sólo nos queda hacer una valoración del resultado final, que es un filme descompensado y contradictorio, vulgar e imaginativo (como tantos otros en el panorama de este cine coreano contemporáneo), pero precisamente por eso, apasionante.

Comentario colgado el 18/12/2006

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(1) La cuestión es analizada, respecto del cine de Hollywood, en Ángeles y demonios: representación e ideología en el cine contemporaneo de Hollywood de Celestino Deleyto.

Cinema Kim © copyright Jordi Codó.