Es la historia de tres monjes de la secta budista zen (seon en coreano) que habitan un monasterio en las montañas. Representan tres generaciones diferentes: el viejo Hyegok es el maestro, que procura llevar a los otros dos por el camino de la iluminación; el joven Yong-nan llegó hace poco al monasterio huyendo de una deprimente vida en la ciudad, pero duda de si hizo lo correcto; y el pequeño Haejin, que fue adoptado por el maestro, y que trata de entender el sentido de la vida retirada. De todos ellos es Yong-nan quien centra buena parte de la historia, pero quizás todavía más protagonista sea el mundo que rodea a los personajes.

(Imágenes extraídas de www.cine21.com)
Como Motel Cactus casi una década después, Why Has Bodhi-Dharma...? se encargaría de llamar la atención del mundo sobre el cine coreano, que a finales de los ochenta vivía cambios importantes. En el año 1987 se celebraban en el país las primeras elecciones democráticas después de décadas de dictaduras militares. Estos nuevos aires de libertad afectarían también a la industria cinematográfica, que se liberalizó. Se abolieron las restricciones a la importación de películas extranjeras, con lo cual el cine de Hollywood empezó a entrar con fuerza, pero también se suavizó la censura y se suprimió la ley que limitaba el número de productoras locales en función de sus dimensiones, y así muchas películas que antes no habrían podido ver la luz –producciones pequeñas con discursos alternativos–, empezaron a aparecer. Se trata de la llamada nueva ola coreana, de la que surgieron títulos como Chilsu and Mansu (1988), Black Republic (1990), las dos de Park Kwang-su, o Sopyonje (1992) de Im Kwon-taek.
Why Has Bodhi-Dharma...? fue uno de estos renovadores filmes, no el de más repercusión en Corea, pero sí, cómo he dicho, el más reconocido internacionalmente (1). Más allá de las razones que lo puedan explicar (y tantos otros casos similares), queda la extraordinaria especificidad de esta película. Su proceso de producción podrá dar una primera idea. Bae Yong-kyun, su autor (y enseguida veremos que utilizo esta palabra con total idoneidad), era y es profesor universitario de arte. Ésta fue su primera tentativa cinematográfica –hasta la fecha sólo ha hecho otra, The People in White en 1995–, y se trata de un proyecto completamente personal, hasta el punto que Bae costeó toda la producción y se encargó también del guión, la fotografía y el montaje del filme. No sólo eso, sino que le dedicó siete años de su vida, dos de los cuales para el rodaje en las montañas con actores no profesionales, y otro para hacer el montaje.
Pero incluso por encima de esto, si la película es una auténtica rara avis es debido a su planteamiento cinematográfico. Quizás su historia no es muy original. La misma base argumental (la vida en el templo de tres monjes budistas de tres generaciones diferentes) la podemos encontrar también en la muy interesante A Little Monk (2003, Lee Dong-hyun ), mientras que el dilema entre la vida mundana y el retiro espiritual, que aquí afecta al joven Yong-nan, es un cliché de los filmes sobre el budismo (2). La diferencia entre Why Has Bodhi-Dharma...? y otras obras de su género se encuentra en que a Bae no le interesa tanto hacer una película sobre el budismo como hacer una película budista. El propio título hace referencia a un koan (3) budista, y todo el filme está plagado de reflexiones sobre la vida extraídas de esta filosofía, ya sean verbalizadas por el maestro o sugeridas a través de las imágenes. Precisamente las imágenes guían la narración, más que la acción de los personajes, que es mínima. Como el cineasta ruso Andrei Tarkovski, Bae busca que éstas se hagan trascendentes, cosa que las convierte en crípticas muchas veces. El ritmo, más que lento yo lo llamaría meditativo, ya que la intención no es describir la tranquila realidad cotidiana de una comunidad monástica, sino alcanzar la comprensión de su filosofía. Como en la escena en que Haejin es víctima de un grupo de chicos que tratan de ahogarlo en el agua. Su desesperada resistencia (remarcada por la cámara lenta) no hará más que incrementar la violencia de los chicos. Posteriormente, acabado el malicioso juego, el pequeño monje se volverá a sumergir en el agua, pero esta vez sin ofrecer resistencia verá cómo su cuerpo flota. Toda una metáfora de la condición de rendición del ser que impone la filosofía budista (4). Durante este corto periplo de aprendizaje de Haejin, la cámara se recrea en la textura de las rocas, en sus extrañas formas, como si de un cuadro abstracto se tratara.
Se podría comparar Why Has Bodhi-Dharma...? con otra película coreana que gira entorno al budismo, la mucho más popular Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring (5), de Kim Ki-duk. Aparentemente ambas transmiten una espiritualidad a la contra del materialismo del cine mainstream. Bae, sin embargo, huye de la autocomplacencia de Kim, y su filme no tiene el aspecto de un ready-made para ser consumido en los principales festivales de cine occidentales. Al contrario, Why Has Bodhi-Dharma Left for the East? es una obra que no hace concesiones, un texto difícil que requiere un gran interés por parte del espectador. Aun así, pienso que vale la pena planteárselo como un reto. Al fin y al cabo, la búsqueda de la verdad no puede ser una tarea fácil.
Comentario colgado el 12/12/2006
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(1) Se llevó el Gran Premio del Festival de Locarno de 1989, y fue estrenada antes en el extranjero que en Corea. En el año 1993 algunos críticos de la revista Sight & Sound la incluyeron en su lista de las 10 mejores películas de todos los tiempos.
(2) Los interesados en el tema del budismo, o de las películas sobre budismo, pueden ver también Mandala (1981) y Come, Come, Come Upward (1989), el díptico que sobre esta cuestión realizó Im Kwon-taek, y Passage to Buddha (1993) de Jang Sun-woo.
(3) La palabra koan (según su pronunciación japonesa) se suele a traducir como "paradoja zen" (tiene su origen en esta secta budista). Se trata de una historia o pregunta la solución a la cual no puede buscarse a través de la lógica. Hay que tratar de abandonar las preconcepciones y todo aquello aprendido con el objetivo de iluminarse. Se usan habitualmente en la meditación, y a menudo se dice que es más importante el camino seguido en la búsqueda de la respuesta que el hallazgo de ésta (que, por otra parte, puede ser variable). Algunos ejemplos serían: “¿Qué cara tenía yo antes de nacer ?”, “¿Qué sonido hace una sola mano cuando aplaude?”. El koan del título de la película hace referencia a Bodhidharma, el monje indio que en el siglo VI introdujo el budismo zen en China (allí denominado chan). Dicen que cuando un monje hizo esta pregunta al maestro Zhaozhou éste respondió: "El ciprés en el patio".
(4) www.thegline.com
(5) Estrenada en España en el año 2004 con el título de Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera.