"La lengua coreana está emparentada (dentro del discutido grupo lingüístico altaico) con el japonés, el mongol y el turco, entre otros"

 

 

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Cine Coreano en el BAFF 2008 (por Jordi Codó)


(Cartel e imágenes extraídas de www.baff-bcn.org)

Si atendemos al palmarés del BAFF 2008 tendremos que llegar a la conclusión de que el cine surcoreano se encuentra en plena forma, ya que ha sido el gran triunfador de esta décima edición del festival barcelonés, un certamen que sigue creciendo y acumulando prestigio, y que este año contaba con un conjunto de películas en competición y en otras secciones con un nivel medio notable. Eso da todavía más mérito a los reconocimientos obtenidos por dos de las tres cintas coreanas a competición, Secret Sunshine de Lee Chang-dong (premio Cinematk al mejor film de la sección oficial) y With a Girl of Black Soil de Jeon Soo-il (premio Durián de Oro a la mejor obra de un cineasta emergente), a las que se tiene que añadir Breath de Kim Ki-duk, medalla de plata en las votaciones que otorgan el premio del público ( muy cerca de la ganadora Om Shanti Om ). Además de éstos, se pudieron ver hasta tres títulos coreano más (sumando un total de seis): Who's that Knocking at My Door?, Fantastic Parasuicides y Let's Finish!!!, las dos últimas en la sección D-Cinema de películas en formato digital. Repasémoslas acto seguido.

 

Entre tantas obras que se distinguen (y se admiran) por suponer un desafío a las maneras convencionales de hacer cine, desviando las reflexiones de los críticos hacia si estas abren o no nuevas vías de expresión artística, Secret Sunshine se erige simplemente como una gran película. Nada demasiado nuevo nos ofrece este film ni en su tema (¿qué tendrá el sufrimiento humano que no deja de fascinarnos?), ni en el desarrollo de este, ni en su planificación visual. Pero el dominio absoluto de estos elementos que demuestra Lee Chang-dong (en este sentido, la película se ajusta a la definición de ‘obra maestra') la convierten en una pieza única. No conviene desvelar demasiado el argumento, de modo que sólo añadiré que Jeon Do-yeon, en la interpretación de su vida, domina todos los registros a los que la somete su personaje, lo cual no era nada fácil, y que la ambivalente aproximación que se hace al fenómeno del cristianismo en Corea es de las pocas que se ha podido ver en el cine de este país. Una película profunda y lúcida, que merecía el reconocimiento que ha obtenido.

 

Como se ha indicado antes, otra película de Corea del Sur se ganó el máximo respeto del jurado, se trata de With a Girl of Black Soil, del no suficientemente conocido Jeon Soo-il. Este film, de un callado dramatismo, nos habla de quienes fueron dejados de lado durante el desarrollo económico coreano, un tema demasiado ausente en la cinematografía del país. A medio camino entre el cine social y el arte y ensayo, Jeon nos muestra esta realidad a través de la historia de un hombre superado por las circunstancias, y su hija de nueve años (por cierto, la pequeña realiza una interpretación sensacional, perfectamente ajustada al tono general del film por su contención), a quien hace referencia el título porque termina por hacerse cargo de su padre y de su hermano discapacitado. Empleando un arco (melo)dramático típico, Jeon realiza un film lleno de matices tanto en el estilo como en el discurso, cargando de riqueza al conjunto.

 

Mientras tanto, un autor consagrado en Occidente y en España, Kim Ki-duk, nos ofrece en Breath un nuevo capítulo de sus obsesiones particulares: cautiverio, almas torturadas, eros y thanatos… pero con un aire más dulzón del habitual. En un nuevo paso hacia su progresiva moderación del tono de sus filmes, Kim incorpora aquí incluso algo de comedia, aunque quizás por falta de costumbre (de él o nuestra) ésta no parece del todo bien ajustada, generando algo de desconcierto. Lo que se mantiene incólume es la peculiar poética del autor, en ocasiones naif o demasiado evidente, como ya nos tiene acostumbrados, pero con gran capacidad de sugestión. Fue la segunda película mejor valorada en las votaciones del público.

 

La delegación coreana incluía también una interesante opera prima, Who's That Knocking at My Door?, de Yang Hea-hoon. Su historia es la de un joven aislado del mundo que lo rodea quien años después de dejar el instituto se encuentra por casualidad con el chico que solía hacerle la vida imposible en la escuela. Quizás lo más conseguido sea la manera como Yang introduce el relato en el terreno del psycho-killer sin que pierda la condición de drama personal y retrato generacional. También es cierto que esta incursión genérica no permite distinguir del todo las características del discurso de su autor, pero de cara a sus próximos títulos las expectativas son altas. Por cierto, se está diciendo que el título es una referencia a la primera película de Martin Scorsese, que también trataba temas como la culpa y la intromisión del pasado. Habría que recordar que el original en coreano no tiene nada que ver, y que se traduce algo así como “El leopardo que te rescata del embalse”.

 

Fantastic Parasuicides

Resulta interesante advertir cómo en tres de las películas anteriores alguno de los personajes intenta quitarse la vida. Esto, que podría pasar como una anécdota, parece tomar relevancia al constatar que los otros dos filmes coreanos presentes en el festival en la sección D-Cinema giran explícitamente alrededor del tema del suicidio. En Let's Finish!!! (dir. Wang Cheol-mean) tres jóvenes, dos chicos y una chica, se conocen por Internet y acuerdan realizar un viaje juntos, al final del cual (y eso dependerá de cuánto les dure el dinero) se suicidarán. Interesante por momentos, sobre todo a medida que avanza la historia, el film queda, sin embargo, lastrado por la falta de una grabación de sonido directo y por un inicio en que son poco claras las motivaciones de los personajes. En Fantastic Parasuicides, en cambio, las razones por las que sus protagonistas quieren matarse son bien evidentes, aunque éstas puedan sonar, en algún caso, un poco excesivas: una estudiante de instituto por no haber podido hacer un examen al haberse dormido mientras estudiaba en la biblioteca; un joven ex militar por las traumáticas experiencias vividas en combate; y un viejo homosexual porque nadie parece recordar que es su cumpleaños. No se trata de una narración de historias paralelas sino de tres cortometrajes grabados –en betacam– por sendos directores (Park Soo-young, Jo Chang-ho, Kim Sung-ho). Combinando todas ellas, con diferentes estilos, el humor con el drama y la consideración sobre el valor de la vida, componen un largometraje entretenido, variado y reflexivo, para el cual el formato digital parece más una necesidad (de producción) que una elección voluntaria.

Con respecto a las similitudes temáticas mencionadas, tanto se pueden deber a un capricho de la selección de títulos como una verdadera preocupación de la sociedad coreana reflejada a través de su cine. El tiempo nos lo dirá.

(Para un reportaje más extenso sobre el festival, consultad: www.asia.cinedie.com/es/baff_08.htm)

Reportaje colgado el 21/05/08
Cinema Kim © copyright Jordi Codó.